Testimonios

El conocer a Esther de una manera casual, a través de las redes sociales (siempre me interesaron sus escritos y reflexiones), ha supuesto para mí, un antes y un después. Y es que Esther, te escucha sin juzgar, te ayuda a reflexionar para conocerte, te transmite muchísima calma, y con una paciencia y humildad infinita consigue lo mejor de ti.

Tengo que agradecerle tantas cosas… no sabría por dónde empezar. Me ha devuelto la fuerza, me ha enseñado a gestionar y disfrutar de las emociones, a liberarme de mis miedos, a situarme en el lugar que me corresponde, o más bien en el que quiero estar, a decir “No” sin sentirme culpable, a dejar de mirarme en los demás. En pocas palabras, a manejar mi vida. Ahora, el resto, depende de mí. Gracias de corazón.

Inmaculada Álvarez octubre 27, 2010

Decidí iniciar el proceso de Coaching, pues sentía que tenía unas creencias muy cerradas, y cuando escuchaba a la gente hablar y expresarse, podía percibir que estaba muy limitado. Una vez comenzado el proceso que yo mismo llamé de “cambio”, y con la ayuda de Esther como coach, he disfrutado mucho de la situación en la que antiguos pensamientos limitantes desaparecieron, y eso me hizo sentirme más libre y feliz.

Javier Fidalgo mayo 26, 2015

Llegué hasta Esther de una forma casi casual, y ha causado un impacto en mi vida inesperado y profundo. Desde el primer día te encuentras rodeada de un espacio que te envuelve y te hace querer participar del proceso de crecer y mejorar, ya que ella te transmite un entusiasmo real por crear ese cambio hacia una mejora medible, alimentando el tuyo propio y reafirmando tu deseo de producir un cambio, y no como algo teórico que queda en esa sala, sino como algo que sale fuera y tiene mucha fuerza. Esther tiene una gran energía positiva y una forma de comunicar excepcional que llega donde tiene que llegar, expresando de una forma agradable pero contundente y franca, con las palabras que llegan a ti con mensajes de una gran fuerza y profundidad, con una gran capacidad de leerte, analizarte, y una gran psicóloga. Ella te habla en el único idioma que puedes entender, con las palabras exactas que te van a impactar y no otras, lo cual hace que todo lo que ella dice no sólo llegue a ti de una forma especial sino que tengas una gran confianza en ella. Esther te da todas las herramientas y las instrucciones pero desde el principio te enseña que tú tienes que decidir qué es lo que quieres construir con ellas, y ahí es donde empiezas a ver las cosas bajo otra luz y toda tu vida cambia de color.

Carmen Vidal mayo 26, 2015

Comencé un proceso de coaching porque debido a mi carácter nervioso, a mi afán de perfeccionismo, etc., sentía que mi vida necesitaba un orden en mis pensamientos y sobre todo lograr el objetivo marcado durante años: ACEPTARME Y ACEPTAR. Ese afán de perfeccionismo me llevaba a hacer tanto lo que me gustaba como lo que no me gustaba, sin permitirme tener fallos y eso, sobre todo, es lo que trasmitía a mi familia. Era a lo que estaba acostumbrada o habituada, pero yo notaba que no era feliz, al contrario, estaba llena de inseguridades, de miedos… Debo decir que no ha sido un proceso fácil salir de esa “zona de confort” en la que me encontraba. He tenido que trabajar mucho mi interior, y con dolor a veces, para encontrarme conmigo misma, pero gracias a mi coach Esther, ahora soy una persona distinta a la que inició el proceso. He aprendido a escuchar, a pensar y actuar de una manera más asertiva, a tener una confianza y seguridad en mí misma, a saber salir de las emociones negativas y sobre todo a ser más honesta conmigo misma. Creía que lo que debía cambiar era mi alrededor, ahora me doy cuenta que se trataba de cambiar en mí lo que me estaba limitando, por ello estoy satisfecha y orgullosa de lo conseguido hasta ahora y sé que todo irá mejor, eso me lo irá dando la experiencia. Gracias Esther por ayudarme a conocer lo que realmente soy.

Gema Valladares mayo 26, 2015

Desde el principio se me hicieron patentes algunas de las claves. La pregunta de cuales eran mis objetivos, me sirvió para constatar cómo durante los últimos años prácticamente había renunciado a ellos, centrada como estaba en los tiras y aflojas cotidianos.

Este proceso de Coaching ha coincidido con uno de mis momentos más complicados emocionalmente, y sin duda, las sesiones han sido el torcedor que me ha permitido recuperar el equilibrio perdido. Físicamente he sentido como paulatinamente recuperaba mi espacio, cómoda conmigo misma y cómoda en mis relaciones con los demás. Psicológicamente, me he sentido y me siento, en paz.

Le estoy muy agradecida a Esther porque durante años me he peleado inútilmente por resolver todos los handicaps que me impedían desarrollarme plenamente y confiar en mí misma. En estos pocos meses he avanzado más que en toda mi vida. Y además ha sido interesante y emocionante hacerlo. En absoluto traumático, como me había ocurrido en otras terapias.

Gracias.

Ana Rubio mayo 26, 2015

El aspecto en el que más me ha ayudado Esther ha sido en establecer y encontrar CLARIDAD sobre quién soy, qué amo y qué deseo hacer. Esto es lo que yo buscaba y ahora ya lo sé y actúo. La respuesta a esas preguntas me ha aportado mucha TRANQUILIDAD y mucha PAZ, pues ya no estoy preocupada por estos aspectos tan importantes de mi vida.

Me siento orgullosa de haber viajado a mi interior, de haber sobrepasado algunos miedos que tenía en autodefinirme y en afirmarme. Eso mismo, expresarme, sacar en claro y en voz alta lo que sentía pero que no expresaba de manera consciente.

Esther en todo momento me ha apoyado, tanto emocionalmente como en el trabajo a realizar, aportándome siempre nuevas maneras de indagar y encontrar respuestas. No podría haber hecho el mismo trabajo sin su apoyo. Además, su amplio dominio de técnicas distintas, me permitió revelar facetas de mi misma que no había conseguido expresar sola con anterioridad. Siento que realmente me ha ayudado a esclarecer mis propósitos e identidad y a subir un escaloncito de estos que no vuelves a bajar.

Shirin Azarnoush septiembre 29, 2015

Le doy las gracias a la vida por haberte conocido, ya que después de dar tumbos por otras terapias solo tú, has sabido llegar al fondo de mi ser, y sacar lo mejor de misma, aunque se que lo mejor esté aún por llegar.

Muchas gracias por todo, eres la mejor profesional que he conocido y aunque esto no signifique mucho para ti, en mi mente no resuenan palabras técnicas de consulta psicológica, sino palabras de ternura y confianza en mis capacidades, que son las que me mantienen adelante, enfocada en mi futuro. Mi profundo y sincero agradecimiento Esther.

María Robles octubre 2, 2015

En todas las sesiones me he sentido muy cómodo, pues Esther me ha transmitido confianza y franqueza durante todo este proceso de Coaching que me ha permitido orientarme para poder comenzar en mi proyecto con una adecuada planificación, y también para identificar con mayor claridad los objetivos previstos y el modo en el que pienso lograrlos. Ahora sigo trabajando en ello, con la confianza de que conozco mejor los puntos más débiles, y que se dónde y cómo tengo que reforzar esos puntos. Mis acciones son ahora más constantes y alineadas con el plan de acción que he establecido.

José Luis Díez octubre 2, 2015

Las sesiones de Coaching con Esther han sido muy valiosas, sobre todo porque me han servido para gestionar mucho mejor el tiempo, gracias a una planificación regresiva, pues como ella me decía, si no aprovechamos bien el tiempo, se nos escurre entre las manos. También he visto progresos en mi vida en cuanto a la mejora de mi autoestima, conociéndome mejor a mí misma, y conociendo más a fondo el proceso de meditación, sumamente interesante y necesaria en los momentos de estrés que he vivido. Además, aprender a resolver conflictos de manera asertiva ha sido importantísimo para mi vida diaria y la interacción con las personas que están a mi alrededor.

Por todo ello, agradezco infinitamente su ayuda, amistad y generosidad.

Elisa Tejeda octubre 12, 2015

Decidí ponerme en manos de Esther porque, con las referencias que tenía de ella, estaba absolutamente convencida de que con su ayuda y todo lo que yo pusiese de mi parte lo conseguiría, y no me equivoqué.

El principal motivo que me llevó a ella era mi falta de autonomía. Con mis 32 años era incapaz de viajar sola ni con nadie que no fueran mis padres. Así que, mi reto principal era, por un lado, montar en avión; y también, viajar sola, sin importar en qué medio de transporte, y lo conseguí, vaya que sí. Y, por otra parte, como segundo objetivo, también quería mejorar la manera de afrontar mis problemas personales, de manera que cada vez que me tocase lidiar con alguno, supiese gestionar mis ataques de ira y pérdida de control sobre mí misma.

Tras un proceso de Coaching y otras terapias con Esther, al fin, pude hacer mi primer viaje en avión. Primero acompañada por familiares (lo cual, para mí era algo IMPENSABLE en el pasado. Para mi sorpresa me encantó la experiencia y tanto fue así que repetí. Mi siguiente viaje fue acompañada de nuevo por familiares, igualmente fue genial. Pero decidí ir un poco más lejos, y el siguiente viaje en avión (al extranjero) lo haría con una amiga, a la que nunca había visto, pues simplemente manteníamos una muy buena amistad a través de una red social. En esta ocasión sí que tengo que decir que no me hacía especial ilusión, pues me daba la sensación de que me estaba viniendo muy arriba. Pero, aún con esa sensación, cogí un autobús yo solita y me planté en Barajas. Y también, fue un viaje genial, tanto el de ida como de vuelta.

Al parecer esto funciona como las pipas, cuando comes una ya no puedes parar. Y así fue, mi siguiente viaje, no fue en avión, fue en coche con mi sobrina, nos fuimos a Madrid a un concierto. Después de muchos años e interminables pensamientos de “no puedo, jamás lo conseguiré, soy rara, nunca seré autónoma, no tengo valor…” me estaba dando cuenta de que había empezado a vivir, a no ser una esclava de mí misma. Y, por este motivo, decidí ponerle la guinda al pastel.

En el mes de diciembre de este pasado año (2016), decidí irme a Dinamarca, sola, sin amigos, sin familia… Cogí un bus, me dejó en el aeropuerto y después de una hora de retraso de avión embarqué, ¿que si lo pase mal? NO, al contrario, nunca me había sentido tan LIBRE. Estuve 3 día en Copenague, y si a eso le sumamos la dificultad del idioma, me defendí bastante bien (aún no hace un año que retomé el inglés para poder ser más independiente). Fue estupendo, genial, me sentí tan bien… Pasaron esos 3 días de vacaciones y me volví. De nuevo un par de horas de retraso de avión, y yo tan contenta. Pasear durante dos horas SOLA por ese aeropuerto me encantó, me gustó disfrutar de la compañía de mí misma, conocerme un poco más y descubrir cuantas cosas sé hacer yo sola y descubrir que me gusto, que no me desprecio, que puedo!.

Y en cuanto a mi humor, mi “arranque” cuando vienen mal dadas, hace tanto que ya no me pasa, que ni me acuerdo de lo que es ni lo echo de menos. Los problemas se arreglan igualmente, y mucho mejor, inundada de paz en ti misma que sacando el genio a pasear, así que me encuentro muy tranquila. En cuanto a mi zona de confort, creo que la he abandonado ya hace mucho tiempo.

Aldara Sinma octubre 9, 2017

A veces, sin saber muy bien la razón, miras a tu alrededor y te das cuenta de que algo no va bien, pues una serie de circunstancias han puesto tu vida patas arriba y te sientes perdida, sin rumbo. Y es entonces cuando buscando y quizás de la manera más casual, encontré a ese persona que iba a ayudarme a volver a encontrar sentido a un sin-sentido.

Es así como encontré a mi coach Esther, esa persona que, sesión tras sesión, me iba dando las claves para volver a confiar en mí, para poner un poco de luz en el camino, y sobre todo para darme cuenta de que vivía en una zona de confort de la cual debía de salir si quería ser feliz conmigo y con las personas que tenía a mi alrededor.

No ha sido fácil el camino. No ha sido fácil dejar los miedos y los fantasmas que me atormentaban, no ha sido fácil entender que cuando la vida te da un golpe como el que yo sufrí laboralmente, tienes que sacar las fuerzas y seguir, y sobre todo, confiar en ti misma otra vez, y aprender a no cometer los errores pasados, quizás de una manera asertiva como me enseñó Esther. Sin darnos cuenta llevamos unos patrones erróneos que a veces nos impiden avanzar.

Lo más duro es salir de la zona de confort y sobretodo ser consciente de que quizás, además de dejar esa zona, se quedan en el camino cosas y personas que creías que eran intocables o al menos inimaginables. Pero sí, salí, y tenía claro que admitiría las consecuencias que podría llevarme el hecho de cambiar.

Gracias a la labor de mi coach, poco a poco mi vida va siendo mejor, Gracias Esther.

Mónica Torres octubre 9, 2017

Mi experiencia haciendo coaching con Esther durante casi un año me ha dado la oportunidad de estar más pendiente de concretar y de identificar mis deseos, de hacerme más consciente de qué es lo que realmente quiero y de que puedo conseguirlo cambiando tan solo mi pensamiento, la forma de pensar habitual. Creo que lo verdaderamente nuevo que me ha aportado este tiempo ha sido la posibilidad de tomar conciencia de mis actitudes, de mi grado de escepticismo hacia mis propias posibilidades que están ahí para mí.

Estoy orgullosa de querer seguir luchando, de no dejarme sucumbir, de haber sido capaz de cambiar algo la mirada, de empezar a pensar que sí se puede. En realidad, creer en las oportunidades y saber reconocerlas es estar fuera de esa zona de confort de la que me cuesta salir, ahí quiero estar, en la oportunidad de vivir. Aún no me lo creo completamente, pero sé que es el camino. Estoy en él, en cambiar mi forma de pensar.

Elvira Calcedo octubre 9, 2017

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